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Preguntas y RespuestasPremio 2010 Campeones de la Diversidad en las Profesiones de la Salud Sandra P. DaleyP: ¿Quién es su inspiración en la labor que desarrolla? R: La verdad es que son muchas personas. Creo que mi inspiración empezó con mi madre, que siempre me decía: “Si sabes lo que quieres podrás conseguirlo ya que tomarás las decisiones necesarias para lograrlo”. A fin de ayudarme a descubrir mis intereses, mi madre me enseñó cómo crear un mapa del tesoro. Recortábamos fotografías de revistas con las cosas que quería en mi vida y luego las pegábamos en una cartulina que coloqué en mi armario. Su consejo fue: “No tienes por qué compartirlo con nadie”. Creo que usó esto como una excusa para lograr que cerrara la puerta de mi armario. Al comenzar mis estudios en la Universidad de Albuquerque, tuve la suerte de conocer a la Dra. Sun, una genetista china que me inspiró mucho y junto a la que trabajé durante cuatro años como su ayudante de laboratorio. En los veranos me llevaba a trabajar con ella a Caltech. Fue una gran consejera, interesándose personalmente en mi carrera y compartiendo su trabajo conmigo. A raíz de esta experiencia me di cuenta de lo valioso que puede llegar a ser un buen mentor, así como de lo que necesitan los estudiantes a fin de definir sus intereses y lograrlos. P: ¿Cómo sabe si su programa de desarrollo de talentos está funcionando? R: Desde un principio me di cuenta que necesitábamos tener un programa sólido para el desarrollo de talentos de modo que los estudiantes adquirieran las habilidades necesarias para convertirse en profesionales de la salud. En UC San Diego, teníamos muchas personas que compartían este objetivo pero carecíamos de los recursos suficientes para ayudar a nuestros estudiantes. Mi trabajo como vicedecana de diversidad y alianzas comunitarias en la facultad de medicina consiste en abogar, defender y expandir esta iniciativa. Nuestro Health Careers Opportunity Program (HCOP, Programa para las Oportunidades en las Carreras Médicas) comienza en la escuela intermedia National City Middle School y continúa en la preparatoria Sweetwater Union High School, la cual está ubicada en la comunidad fronteriza de Chula Vista en el Condado de San Diego, uno de los distritos escolares más grandes del país. Luego hacemos un seguimiento de los participantes, lo cual es todo un reto ya que en los estudiantes de séptimo grado no veremos resultados hasta dentro de 10 años. Hemos expandido este seguimiento a los colegios comunitarios. Nuestro programa residencial dura un mes en el verano y actualmente tiene 80 estudiantes. Más del 90 por ciento de estos estudiantes se han transferido a la universidad y la mayoría de ellos se gradúan. Entre los graduados, más del 30 por ciento decide continuar sus estudios para obtener títulos superiores. P: ¿Cuál es su mensaje para los legisladores respecto a la educación superior? R: La educación superior es increíblemente importante para nuestra sociedad desde varios sentidos pero, principalmente, desde un punto de vista económico. Necesitamos una base de contribuyentes. A mayor nivel educativo de nuestros ciudadanos, más alta será la base contributiva. Los estudios señalan que por cada estudiante que recibe una licenciatura universitaria, nuestro estado obtiene un rendimiento de la inversión 10 años después de su graduación. Y el estudiante no sólo retribuye dinero al estado a la década de haberse titulado, su aporte empieza mucho antes ya que ha estado pagando sus impuestos. Apoyar la educación tiene sentido económico. Si quiere que alguien pague su seguridad social cuando tenga 62 años, lo mejor es invertir en la educación superior. Ronald D. GarcíaP: ¿Por qué motivo decidió trabajar para aumentar la diversidad en las profesiones de la salud? R: Sinceramente no fue un camino claro, más bien fue una ruta con muchos inicios y paradas. Siempre tuve una excelente relación con mi padre y él fue un gran ejemplo para todos. Trabajaba como agente comercial del Sindicato de Trabajadores Portuarios en el sur de California y tenía actividades en la Oficina Internacional del Sindicato de Trabajadores Portuarios en San Francisco. Harry Bridges, un reconocido líder del sindicato, era amigo de la familia y visitaba mi casa con frecuencia. De él aprendí a una corta edad los desafíos del movimiento sindical. En la cena, las conversaciones giraban en torno a temas como la asistencia social y los derechos del trabajador. Cuando era adolescente no tenía permitido usar el teléfono entre las 6 y las 10 p.m. Muchas noches, alguno que otro trabajador portuario llamaba a mi casa y mi padre decía: “Otra disputa en el puerto”. Tenía que ir a Port Hueneme a todas horas de la noche. Si alguien se lesionaba, mi padre lo enviaba a un médico, y también trataba temas legales. Realmente estaba conectado con su comunidad. Aprendí de su ejemplo, observando qué le interesaba y su nivel de compromiso. Nunca me empujó en ninguna dirección determinada. El dicho popular afirma que uno se parece más a sus padres a medida que madura, una idea que para muchos puede ser aterradora pero no para mí. La pasión que ponía mi padre a su trabajo realmente me inspiró a luchar por la justicia social. Este es el camino que he recorrido a lo largo de mi vida. Y me siento muy orgulloso de continuar a mi manera con la labor de mi padre. P: ¿Cuál es el desafío más grande en su trabajo? R: Después de años de haber escuchado presentaciones sobre las disparidades en la salud, creo que la gente entiende el tema. Todos sabemos que hay muchos problemas; el desafío es qué hacer con ellos. Antes de buscar soluciones, debemos tratar las raíces del problema. Las disparidades en la salud derivan de injusticias iniciales, incluyendo la educación, clase social y origen étnico. A fin de obtener buenos resultados, debemos invertir y corregir estas disparidades iniciales. El verdadero problema es que muchos estudiantes universitarios y de medicina provienen de preparatorias de pocos recursos. Estos alumnos entran a mi oficina y me dicen: “Asistí a todas las clases, hice mi tarea y saqué buenas calificaciones en la preparatoria, pero ahora que estoy en Stanford todo es muy diferente. Pensé que era un excelente estudiante y ahora me doy cuenta de que estoy compitiendo con estudiantes que han asistido a escuelas privadas con tareas diferentes y experiencias veraniegas opuestas”. Las injusticias en nuestro sistema educativo y la falta de recursos y personas ejemplares son los verdaderos desafíos modernos. Y, teniendo en cuenta la crisis presupuestaria en nuestro estado, esto está empeorando cada vez más. P: ¿En qué consiste el criterio de “distancia recorrida” que usan en su proceso de admisiones? R: El concepto de “distancia recorrida” en nuestro proceso de admisiones tiene en cuenta los obstáculos y desafíos que un estudiante debió enfrentar a lo largo de su trayectoria educativa. Comparemos a dos postulantes universitarios como ejemplo. Uno ha asistido a escuelas privadas toda su vida, tiene un GPA de 3.8, nunca tuvo que trabajar para pagar sus estudios y tanto su padre como su madre tienen títulos universitarios. No es mi intención desmerecer en nada a este estudiante, ya que estoy seguro de que se ha esforzado mucho. El otro postulante tiene padres que llegaron a los Estados Unidos huyendo de la guerra que destrozó su país natal, El Salvador, y no tiene ningún otro familiar aquí. Puede que hable casi exclusivamente español y que sus padres sean trabajadores agrícolas sin estudios secundarios o universitarios. Además, es producto de escuelas de bajos ingresos y recursos y debió trabajar para pagarse sus estudios. Esta situación es muy común. Este estudiante pudo graduarse con un GPA de 3.3 mientras trabajaba 10 horas por semana. La Association of American Medical Colleges (Asociación Estadounidenses de Facultades de Medicina) está buscando soluciones novedosas para evaluar las inscripciones a las facultades de medicina y ha empezado a adoptar una “evaluación holística” para tener en cuenta la historia completa de una persona. En Stanford venimos haciendo esto desde hace 20 años pero usamos la frase “distancia recorrida”. Analizamos el contexto del logro de un candidato en relación con sus características económicas, sociales, educativas, geográficas, raciales, étnicas y lingüísticas. Jeffrey S. OxendineP: ¿Qué le llevó a convertirse en ejecutivo, educador y consultor de la salud? R: Mi compromiso y pasión por este trabajo empezaron cuando era pequeño. Mi padre es indio americano, de la tribu Lumbee de Carolina del Norte. Durante su infancia sufrió enormemente la discriminación y segregación. Sólo asistió a escuelas indias y vivió en comunidades con otros indios. Su familia era muy pobre. Todo esto lo marcó mucho. Fue el único de sus 13 hermanos y hermanas que decidió abandonar el hogar, para lo cual falsificó la firma de su madre e ingresó a la Fuerza Aérea en busca de mejores oportunidades. Mi padre inculcó en mí un sentido de la justicia social desde muy pequeño. Mi madre era maestra de primaria y me enseñó la importancia de la educación y las oportunidades que ésta brinda. Me crié en Fairfield, California, un pueblo multicultural con personas de diferentes características socioeconómicas y étnicas. Había conflictos, pero en general todos nos llevábamos muy bien y lo vivíamos de forma natural. Muchos de mis amigos de la infancia desconocían las oportunidades disponibles. Eran muy listos, capaces y compasivos pero no estaban rodeados de personas que habían ido a la universidad o que los motivaran a creer en ellos. En mi caso tuve la suerte de que mis padres me animaron a ir a la universidad. Ambos fueron los primeros en sus familias en continuar sus estudios universitarios. P: ¿Qué se puede hacer para aumentar la diversidad en las profesiones de la salud? R: Los sectores de la educación superior y empleadores de la salud deben acercarse más a las poblaciones minoritarias de nuestro estado para informarlas sobre las oportunidades gratificantes que ofrecen las carreras de la salud. Estas instituciones deben ofrecer asesoramiento académico y profesional, orientación y otra clase de apoyo a fin de asegurar el logro de estos estudiantes. Esto no es una ciencia exacta. Hay muchos líderes en el campo que tienen programas increíbles con estudiantes que han superado una serie de obstáculos para lograr grandes éxitos. El problema es que los programas son de pequeña escala y no existe compromiso institucional. Estos programas dependen de ocupados campeones para su mantenimiento y no están siendo copiados. Colectivamente, debemos apoyar los numerosos programas que funcionan efectivamente en las escuelas intermedias, secundarias, colegios universitarios comunitarios y demás, cuya meta es brindar a los estudiantes información sobre sus opciones profesionales, igualar las condiciones para todos y ofrecer servicios a lo largo del camino educativo a fin de fomentar el éxito de los estudiantes” P: ¿Cuáles son algunos de los beneficios de la diversidad en las profesiones de la salud? R: Aumentar la diversidad en las profesiones de la salud es importante debido a que a fin de cumplir nuestros objetivos económicos y sanitarios como estado -y como país- debemos contar con un personal de la salud multicultural y bien capacitado. Ya tenemos un déficit enorme en varias de las profesiones de la salud. Las investigaciones afirman que las personas que atienden a las comunidades multiculturales y carentes de servicios tienen mayor probabilidad de provenir de dichas comunidades o tener características raciales y étnicas similares. Es fundamental ofrecer a los habitantes de California la oportunidad de tener carreras gratificantes y ganarse la vida. También necesitamos profesionales con los conocimientos, las habilidades y el compromiso de trabajar en nuestras comunidades marginadas. California debería atender a estas comunidades ya que mejorar su salud tendrá un impacto positivo en sus objetivos económicos y sanitarios a largo plazo.
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