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La Prevención Salva Vidas

Por Gary L. Yates

Las estadísticas señalan que estamos perdiendo a más estadounidenses dentro de nuestras fronteras que en la guerra. Pese a que más de 1,900 estadounidenses han perdido sus vidas desde el comienzo de la guerra con Irak en marzo de 2003, entre los años 2000 y 2003 casi 2,800 jóvenes fueron víctima de la violencia con armas de fuego en California, según los datos más recientes del Departamento de Servicios para la Salud de California.

Muchos jóvenes de California deben enfrentar a diario situaciones de vida o muerte que pueden compararse con la terrible realidad que viven nuestros jóvenes soldados apostados en el exterior. Esta afirmación no busca menoscabar la trágica pérdida de vida que sufren nuestras fuerzas armadas, pero debemos usar cada recurso disponible para poner punto final a las muertes sin sentido de los jóvenes de nuestras comunidades.

En el transcurso de la década pasada, el Estado de California aprobó algunas de las leyes más estrictas del país para controlar las armas y aumentó significativamente el presupuesto de los programas para la seguridad juvenil y la prevención de la violencia, incluyendo actividades postescolares y capacitación laboral. Estos esfuerzos han rendido grandes frutos. La cantidad de jóvenes asesinados con armas en California disminuyó en un 43% de 1991 a 2003 según datos estadísticos propios del Departamento de Salud del estado.
Algunos expertos dan crédito a la ley “tres delitos y fuera”, que puso a más delincuentes reincidentes tras las rejas. Otros comentaristas señalan la presencia de más policías en la calle, la reducción de la cantidad de armas en circulación, treguas entre pandillas y programas postescolares y de prevención más eficaces.
The California Wellness Foundation cree que un factor contribuyente fueron los logros colectivos de personas dedicadas que trabajan en la comunidad para evitar la violencia en toda California.

Aquí en California, tres líderes comunitarios con una gran visión fueron homenajeados con el Premio de la Paz de California 2005 de The California Wellness Foundation. Todos ellos han creado programas para la prevención de la violencia con resultados muy positivos.

Otilio “O.T.” Quintero, un ex trabajador agrícola migratorio, codirige Barrios Unidos, una organización nacional con sede en Santa Cruz que ayuda a los jóvenes a salir de las drogas y las pandillas al ofrecer programas de educación, desarrollo del liderazgo y desarrollo económico de la comunidad.

Durante 17 años, María Velásquez se ha dedicado a reducir la violencia doméstica en comunidades rurales de California. Desde Shingletown, Calif., ella trabaja como instructora de prevención de la violencia en Second Step: A Violence Prevention Curriculum, un programa escolar de habilidades sociales que aborda la conexión entre el comportamiento intimidador durante la niñez y el maltrato en la adultez.

A lo largo de la década pasada, Sayre Weaver, una abogada de Brea, ha trabajado incansablemente en las áreas de legislación y litigación a fin de reducir la violencia con armas de fuego, y ahora es reconocida como una de las expertas legales más importantes de California en materia de reglamentación de las armas. En 1996, Weaver ayudó a la ciudad de West Hollywood a redactar y defender la ordenanza que prohibía la venta de armas tipo “junk gun”.

Los homenajeados también reflejan la diversidad de California y la triste realidad de que ninguna comunidad es inmune a los efectos devastadores de la violencia.

A fin de tratar este asunto de forma adecuada, se debe continuar aumentando el rol de las fuerzas de seguridad pública al enfocarnos en los factores ambientales que conllevan a la violencia: desde la falta de actividades postescolares hasta el acceso fácil a las armas y el alcohol. Varias organizaciones comunitarias han establecido programas con resultados positivos, convertir estos éxitos locales en leyes estatales eficaces requiere el apoyo de los activistas y encargados de formular políticas.

Aquellos que hemos observado de cerca los miles de vidas que se han salvado en la última década gracias a los programas para la prevención de la violencia, así como los millones de dólares ahorrados en gastos hospitalarios y respuesta de la policía y los bomberos, debemos esforzarnos por asegurar que estos programas continúen reduciendo el efecto devastador de la violencia con armas entre nuestros jóvenes. De igual modo que la violencia tiene muchas causas, no hay una forma única de prevenirla.

Gary L. Yates es el presidente y director ejecutivo de The California Wellness Foundation, la cual ha financiado programas para la prevención de la violencia desde 1992.


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